Las organizaciones están cambiando; todos los sectores se encuentran en un proceso de transformación digital que obliga a las empresas a tomar nuevas medidas. Medidas no solo enfocadas en la adopción de nuevas tecnologías, sino enfocadas en las personas, los auténticos motores de este cambio. En ese sentido, el CIO viene a cobrar un papel especialmente relevante; él debe ser el pilar sobre el que se asienten las estrategias de las compañías que quieren liderar este cambio.

Hablamos de un cargo en otro tiempo un tanto infravalorado o, al menos, no considerado tan estratégico como en este momento concreto. Se consideraba al CIO una figura técnica, directamente relacionada con procesos puramente mecánicos y que no lograba aportar valor real a la empresa. Este pensamiento arcaico ha cambiado dando paso a una era en la que el CIO debe dar un paso al frente, posicionándose como una de las figuras clave dentro de cualquier estructura organizacional, tomando decisiones y liderando este nuevo paradigma.

Está en la mano de los CIO el poder de adaptar los recursos actuales al nuevo entorno y, del mismo modo, posibilitar que la compañía adquiera nuevos recursos para consolidar su posición disruptiva. Se trata de que esta figura adquiera un nuevo peso: en un escenario cada vez más móvil y conectado, el CIO ha de tomar una postura más dinámica y flexible, sugiriendo nuevos escenarios en los que prosperar. Trabajo colaborativo, integración de equipos “multiperfil”… Este es el paisaje que demandan los nuevos grupos de trabajo para resultar más productivos y eficientes, y esa es una de las labores del CIO.

En el pasado el papel de los CIO se tornaba testimonial, meramente dedicado a tareas relacionadas con la propia tecnología. Su esfuerzo se centraba en asignar recursos tecnológicos y sacarles el máximo provecho, permaneciendo en muchos casos en una posición aislada respecto a otros líderes de división que sí tomaban decisiones relevantes. Hoy, en cambio,  su posición es más fuerte que nunca, ocupando una nueva postura focalizada en la estrategia, dotando de mayor valor a la compañía, incrementando la eficiencia, potenciando el negocio, eligiendo servicios de almacenamiento y buscando el ahorro en todos los procesos tecnológicos.

Según IDC, para 2020 se doblarán las iniciativas de transformación digital del 20% al 50%. Un proceso disruptivo que no será posible sin un nuevo enfoque en cuanto al posicionamiento de los CIO. En KYOCERA somos conscientes de este paradigma y afrontamos esta nueva era bajo el compromiso de aportar un mayor valor a compañías de todos los sectores de actividad. Siguiendo esta línea hemos desarrollado un documento que recoge los nuevos roles que han de adquirir los CIO.

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