Anticiparse al ritmo que marca la inevitable transformación digital se convierte en una obligación para todas aquellas empresas que otean el horizonte con la visión de auparse como líderes. Esta es la tendencia que se desprende de un reciente informe de IDC, que resalta cómo las TIC mundiales avanzarán a un ritmo moderado: sin prisa pero sin pausa, sin echar el freno.

La consultora pronostica que los ingresos mundiales por la venta de productos y servicios relacionados con las TIC pasarán de los 2,4 billones de dólares de 2016 a 2,7 billones en 2020. Esto supone un ritmo medio anual de crecimiento de 3,3% en el próximo lustro: un crecimiento sostenido y  un dato que contrasta con el que exhiben otras industrias, como la de la salud, que crecerá casi el doble (5,7% de media) o la banca (4,9%).

Se trata de un comportamiento que viene a reforzar la que desde KYOCERA hemos denominado como la era de los Smarter Workspaces, espacios de trabajo inteligentes para el nuevo marco digital que cada día cobra mayor relevancia. El gasto de las compañías en soluciones tecnológicas que les permitan adoptar ventajas competitivas será cada vez mayor como así refleja el informe de IDC, un hecho que debe resultar de acicate para que las organizaciones tomen medidas, adopten posturas más innovadoras y desplieguen todos sus recursos en obtener mejoras que les brinden la tan ansiada como necesaria diferenciación frente al resto.

La construcción de Smarter Workspaces es un proceso continuo y abierto al cambio, capaz de identificar de forma sistemática la innovación al mismo tiempo que da soporte al negocio para que siga desarrollándose de forma óptima. Hablamos de una oportunidad para las empresas que, a medida que avanzamos en la transformación digital, se va convirtiendo en una necesidad.

IDC identifica a las grandes compañías (más de 1.000 empleados) como las que más apostarán por la renovación tecnológica. En concreto, un 45% del total de la inversión TI provendrá de este perfil de empresa. Por su parte, las pequeñas firmas (de 1 a 9 empleados) supondrán alrededor de un cuarto de toda la inversión. Es decir, son las grandes empresas las que tendrán que incurrir de forma más veloz en esta inversión tecnológica si no quieren verse relegadas a un papel secundario en el pastel empresarial global. Invertir los recursos adecuados en convertir cualquier compañía en un Smarter Workspace supone un aumento de la flexibilidad, una mayor productividad y, en definitiva, una mayor diferenciación frente a los competidores.

La era digital ya es una realidad, un hecho que debe ser atajado desde los departamentos de IT. Asignar recursos y aunar esfuerzos para cimentar la adaptación a los Smarter Workspaces pasa por ser una obligación para las compañías innovadoras. Personas, tecnología, eficiencia y sostenibilidad: estos son los cuatro pilares sobre los que crecer y construir los espacios de trabajo inteligentes. Es hora de avanzar, de innovar, de enfocar desde un prisma óptimo la era digital; es la era de los Smarter Workspaces.

 

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